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Autobuses eléctricos y SAE: gestionar una flota mixta hoy

Con autobuses eléctricos, la cochera marca el ritmo. Sevilla y Valencia muestran cómo un SAE ayuda a gestionar una flota mixta y a reasignar servicios.

· 7 min de lectura · Actualizado

Electrificar una flota de autobuses no consiste solo en comprar vehículos: obliga a dimensionar la potencia eléctrica de las cocheras y a asignar cada servicio a un vehículo que pueda completarlo. Sevilla invierte 6,1 millones de euros en reforzar la red eléctrica de las cocheras de Tussam, y Valencia renueva 222 autobuses para que su flota limpia llegue al 93 % en 2027. En ambos casos, el SAE (Sistema de Ayuda a la Explotación) debe ayudar a la explotación a gestionar una flota mixta.

¿Por qué la electrificación cambia el trabajo de la explotación?

Un autobús diésel se reposta en minutos y casi cualquier vehículo puede cubrir casi cualquier servicio. Un autobús eléctrico depende de una recarga que lleva horas y de una infraestructura limitada por la potencia disponible en la cochera. La consecuencia es operativa: la asignación de vehículos a servicios deja de ser una decisión rutinaria y pasa a ser una restricción que condiciona el día.

Las ciudades españolas ya lo viven con números concretos. Dos ejemplos con fuentes públicas permiten verlo.

¿Qué está haciendo Sevilla con las cocheras de Tussam?

Según Sevilla Actualidad (18 de julio de 2026), Tussam invertirá 6,1 millones de euros en reforzar la infraestructura eléctrica de sus instalaciones de la avenida de Andalucía. Las cocheras pasarán a disponer de 20 MW de potencia, mediante una línea eléctrica privada, obras en la subestación de Santa Elvira y una nueva subestación dentro de las propias instalaciones.

El mismo artículo señala que el programa de renovación prevé 172 autobuses nuevos entre 2023 y 2027, con una inversión superior a 52 millones de euros, y que la nota municipal no precisa cuántos de ellos serán totalmente eléctricos. Los plazos de ejecución de las obras no se han comunicado todavía.

La lección es clara: antes de ampliar la flota eléctrica, hay que ampliar la capacidad de la cochera. Y mientras esa capacidad crece, la explotación convive con una flota mixta.

¿Qué plan sigue la EMT de Valencia?

La EMT de València presenta, en una nota publicada en valencia.es (febrero de 2026), un plan de compra de 222 autobuses por 118 millones de euros, del que 57 vehículos ya se habían entregado en esa fecha. El objetivo es que la flota sea un 93 % limpia en 2027, frente al 60 % de 2023. En ese momento circulaban 22 autobuses eléctricos.

Pasar de una flota mayoritariamente convencional a una flota con muchos vehículos de tecnologías distintas supone gestionar, a la vez, autonomías, tiempos de carga y servicios con exigencias diferentes.

¿Qué decisiones diarias se complican con una flota mixta?

Cuando conviven autobuses eléctricos, híbridos y diésel, la explotación se enfrenta a preguntas que antes no existían:

  • ¿Qué vehículo cubre una línea larga y cuál una línea corta?
  • ¿Qué pasa si un vehículo vuelve a cochera antes de lo previsto?
  • ¿Cómo se reasigna un servicio a mitad de jornada sin dejar un hueco?
  • ¿Cómo se reparten las recargas para no superar la potencia de la cochera?

Ninguna de estas preguntas se resuelve con la hoja de cálculo de la noche anterior si la jornada se desvía. Se resuelven con información en tiempo real sobre dónde está cada vehículo, qué servicio tiene asignado y qué incidencia ha surgido.

¿Qué debe aportar un SAE en una flota mixta?

Un SAE no recarga baterías, pero sí puede sostener la parte de información que hace posibles esas decisiones. Estas son las funciones que conviene exigir:

  1. Asignación fiable entre vehículo y servicio, visible para el puesto de control y para el conductor.
  2. Reasignación ágil cuando un vehículo no puede completar su servicio.
  3. Alertas e incidencias registradas con su contexto.
  4. Histórico de kilómetros y de uso por vehículo, para ajustar luego los turnos.
  5. Datos abiertos y estándares para integrarse con los sistemas de cochera y de carga que elija cada operador.

Esta lista es una guía de criterios, no una descripción de un proyecto concreto: cada integración con equipos de carga se estudia según la infraestructura de cada red.

¿Qué indicadores conviene seguir durante la transición?

Mientras la flota cambia, medir bien es lo que permite corregir. Estos indicadores, calculados por vehículo y por línea, ayudan a ver si la mezcla de tecnologías funciona:

  • Servicios completados sin sustitución. Cuántos servicios terminan con el vehículo asignado al inicio de la jornada y cuántos exigen un cambio.
  • Kilómetros reales por tipo de vehículo. Los kilómetros efectivamente recorridos, que no siempre coinciden con los previstos en el cuadro de servicio.
  • Puntualidad y regularidad por línea. Para detectar si las líneas confiadas a vehículos eléctricos se comportan igual que las demás.
  • Incidencias por vehículo. Su frecuencia y su resolución, para decidir qué servicios conviene reservar a cada flota.

La EMT de València ilustra por qué esta medición importa: según la misma nota municipal, abrió una nueva línea 59 el 9 de marzo de 2026 con cinco autobuses y una frecuencia de 18 a 21 minutos. Una línea nueva con pocos vehículos deja poco margen: si uno falla, la frecuencia se resiente de inmediato, y la explotación necesita saberlo en el momento.

¿Cómo responde Pysae a estos retos?

Pysae Operations ofrece el mapa en vivo con retrasos y regularidad, la gestión de alertas e incidencias y la app Pysae Driver para conductores. Es la capa donde el puesto de control ve qué ocurre y reacciona. Sobre el emparejamiento entre vehículo y servicio, explicamos el mecanismo en cómo el SAE mantiene cada vehículo emparejado con su servicio correcto.

Pysae Fleet aporta la telemática embarcada: posicionamiento GPS, diagnóstico del vehículo e informes automáticos de puntualidad y kilometraje. Ese histórico por vehículo es el que permite, con el tiempo, decidir qué servicios conviene confiar a cada tipo de autobús.

¿Cómo empezar sin esperar a tener toda la flota eléctrica?

La transición dura años: Sevilla planifica su programa hasta 2027 y Valencia hasta ese mismo año. Durante todo ese periodo, la explotación gestiona una flota mixta. Tres pasos que ayudan:

  • Registrar hoy, de forma fiable, qué vehículo cubre qué servicio.
  • Medir los kilómetros reales por vehículo y no solo los programados.
  • Establecer con el equipo de cochera qué información necesita el puesto de control para reasignar con rapidez.

Quien tenga esa base cuando lleguen más autobuses eléctricos podrá integrarlos sin rehacer los procesos.

¿Quieres ver cómo se gestiona una flota mixta en un SAE?

Si quieres ver Operations y Fleet aplicados a una flota con distintos tipos de vehículo, pulsa el botón «Solicitar una demo». El modelo es por vehículo y se adapta a cada red.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta reforzar la red eléctrica de una cochera?

Depende de cada instalación. Como referencia pública, Tussam prevé invertir 6,1 millones de euros en las cocheras de la avenida de Andalucía de Sevilla para alcanzar 20 MW de potencia disponible.

¿Qué porcentaje de flota limpia busca la EMT de Valencia?

La EMT de València prevé que el 93 % de su flota sea limpia en 2027, frente al 60 % de 2023, con un plan de 222 autobuses por 118 millones de euros.

¿Puede un SAE gestionar la recarga de los autobuses eléctricos?

Un SAE no sustituye al sistema de carga, pero aporta la información de asignación, posición, incidencias y kilometraje que la explotación necesita para decidir. La integración con equipos de carga se define según cada red.

¿Por qué importa el emparejamiento entre vehículo y servicio en una flota mixta?

Porque no todos los vehículos pueden cubrir todos los servicios. Un emparejamiento fiable permite reasignar con rapidez y evitar huecos en el servicio.

¿Cómo se tarifa Pysae?

Por vehículo, adaptado a cada red. Para conocer las condiciones de tu operación, solicita una demo.